Han pasado más de quince años desde la primera emisión de radio, una época en la que producir radio online resultaba sumamente costoso y las opciones eran limitadas. Mi afán era compartir música desconocida en este hemisferio, piezas que ni siquiera se comercializaban. Las cosas han cambiado: hoy es mucho más sencillo realizar streaming y, en gran medida gracias a figuras como Yanni y Enya, existe un mayor acceso a este género. No obstante, la obra de muchísimos intérpretes —difíciles de enumerar— sigue bajo un velo de secretismo; posiblemente porque no es del gusto masivo o, simplemente, porque el público no ha tenido la oportunidad de experimentarla.